Opinión
Tiempo de huir
4 DE DICIEMBRE DE 2017Daniel Velásquez
2014, diciembre, miércoles. Tenía todo muy interiorizado, debía irme, si tenía que hacerlo, había una lista de problemas que me hacía clara la decisión, escapar. Mi mejor amiga tiene una frase para cuando surge un problema nuevo de la nada "Le salió otra pata al cojo" la cual para mi no tiene mucho sentido, porque si le sale otra pata a un cojo, eso quiere decir que sus problemas se solucionaron, ¿no?
Volviendo a la historia, Miércoles en la noche, faltaban los últimos detalles del trabajo de fin de curso pero yo ya había hecho mi parte, a lo final de la estrategia del caracol les deje a mis amigos un mensaje por el inbox de Facebook "Ahí les dejo su hijueputa sprint ¹ pintado", empaco mi maleta, acomodo una camiseta por allí, un jean por acá, mi libro de Sagan en un ladito (ahora que lo recuerdo, vida perra porque lo regale un año después era mi libro favorito).
Nunca les ha pasado que piensan que hacen todo bien y que tienen mil enredos por solucionar pero aún así sacan la mejor cara ante la situación pero la gente que quieres (querías) piensa que no, que antes estas metiendo la pata y despues de metida meneandola. Así estaba yo una semana antes de cuando decidi planear escaparme.
En la universidad todo andaba patas arriba, pero esa era normal era final de semestre y pues ese es el estado natural en esas epocas pero esta vez era diferente la dificultad estaba en modo Dios y no había manera de darle Reset a esta partida. En mi hogar pues digamos que me hice ajeno a la situación aún así tambien había su cuenta de problemas solo que los deje a un lado, fueron los únicos problemas que pude ignorar, dicen por ahí que la familia es primero pero pues esta vez no podía ser así.
Ahora el problema mayor, mi condición de salud pues no andaba muy bien y pues tenía unos exámenes médicos que había aplazado muchas, muchas veces, hasta que por fin me los hice simplemente porque sí, porque pues era el deber, aunque no quería, me los hice de mala gana y pues pensé que ya, que con eso daba por cerrado el asunto, si como no, faltaban los resultados (esa bobadita no más).
Mes y medio después me toca reclamar los resultados, mi pareja se había ido de paseo y en mi familia pues no quería que supieran del asunto puesto que armarían un show espectacular y solo me causarían más estrés, además como ya lo dije. Ellos tienen sus propios problemas con que lidiar y pues bueno toco ir solo a reclamar los resultados. No hare más pausa dramática, los perdí, si es que esa es la palabra correcta. Pronostico negativo, y no, no es como el sida, donde un negativo es positivo, no esté negativo era de los peores, significaba que estaba mal y pues que para lo que pintaba la cosa no me darían más de 3 añitos.
No me gustan los pueblitos de a mucho, los de Antioquia no son la excepción, entre sus razones es que no hay buena señal en gran variedad de ellos, mando un mensaje, mando otro, nada, nada de nada. Llamo (aunque odie llamar), tampoco sirve de nada. Necesitaba alguien para contarle mi momento de dolor, busque a mi pareja porque se supone que en los peores momentos uno acude a esa persona, pues bueno eso tenía entendido, no se.
En fin, me duermo, pero me duermo a la fuerza, una de esas siestas de depresión que creo que ustedes habrán tenido, si de esas veces que uno se echa a dormir porque esta tan triste que dormir es como lo único que encuentra uno como escapatoria, apagarse, irse del mundo unas horitas e ignorar el peso de las obligaciones que uno tiene.
Al día siguiente aparece mi pareja por el chat, responde a mis mensajes, yo no estoy de buenos ánimos, hago el reclamo y me suelta otra mala noticia, le salió otra pata al cojo, intento solucionar este problema de la mejor manera pero a la final salgo debiendo.
Volvemos al miércoles pero por la tarde hay una vieja amiga que me debe una, ella es azafata y el novio piloto (receta para el desastre), en fin, le digo que necesito una silla en un vuelo, me la consigue y de casualidad a donde me quiero ir es a donde ella vuela, le menciono que no tengo visa, ni pasaporte, me responde que no hay problema que ella algo hará.
Estoy en el aeropuerto estoy esperando a mi amiga mientras veo los últimos mensajes de mi pareja, erá la única persona (además de mi amiga y su novio) que sabían de mi plan para huir. Ella intenta convencerme de lo contrario pero sus únicos intentos son a traves del chat, apela a los sentimientos, a mi canción favorita (la cual ironicamente se equivoca y me manda otra canción que nada que ver), le da igual dice que el mensaje sigue siendo el mismo. A la final me retracto y vuelvo a casa, algo había pasado el martes, algo que aún recuerdo y me impulsa a no huir.
Día de hoy, domingo, 2017, y pues por lo menos hay salud (que antes ni eso). Durante este año me ha tocado presenciar cosas no muy bonitas y descubrir que pues la gente, pues no es tan buena (más bien mala, mala, mala). Son muchas las historias que he escuchado donde lo único que concluyo es: ¿Que hago aquí?, y pasan los días y me motivo a irme. Así sin más, pero se que esta vez no sería tan fácil, no podría pasar inadvertido como pretendía hace 3 años, mi ausencia se notaría y ha aumentado considerablemente la cantidad de gente que me buscaría para darme una paliza por ser un desconsiderado y solo sopesar la idea de irme sin previo aviso.
En estos momentos tengo más recursos que hace 3 años para escapar, y es más claro que tendría un mejor plan y mis motivaciones son mejores pero los motivos para no hacerlo tambien son más. Irónico que uno de esos motivos esta a 9000 kms de distancia.
1 Sprint: Dicese de entrega de tareas pactadas en un proyecto de software