En la punta de la navaja, el color rojo resbala y cae hasta el suelo gota a gota el pavimento se va llenando de color, que hermoso es esto, se da vida a esa calle gris mientras una persona la pierde. Esta ciudad lo desensibiliza a uno de una manera tan bárbara que ya uno no huye ante el homicidio, espera uno poder ser el próximo protagonista, poder ser el hombre que llena al puñal de color, y poder dejar una escena así que algun forajido mire con fascinación la muerte de uno. Que no se quede solo en una estadística más sino en algo que se pueda relatar como la crucifixión de Cristo, esa historia no habría persistido por 2000 años si la muerte de nuestro salvador hubiera sido por cianuro.
El sol esta insoportable, caminamos y caminamos subimos colinas empinadas en medio de la ciudad intentando llegar a la oficina de envíos, no para enviar sino para recibir un paquete que por razones que desconocemos no lo enviaron a ninguno de nuestros hogares, dentro del paquete hay papeles muchos nos va a tocar montar un sistema para organizarlos y extrañamente unas pañoletas somos 4 hay 5 pañoletas cada uno escoge de a una todas son de diferente color, dejamos la negra en el paquete y cada uno se pone la que escogió en la cabeza.
Volviendo a la casa del flaco paramos nos comemos unos pasteles de pollo con unas coca colas bien frías, en envase de vidrio obvio porque esa es la segunda mejor versión de la coca cola, y continuamos caminando bajo ese sol infernal, en serio que es difícil describir cuanto era el calor que hacía, y es difícil porque el infierno es personal, si yo me fuera para el ártico ese frio no sería tan traumático para mí como lo es este calor, no porque yo prefiera el frio (que lo hago) sino porque mi mente ya estaba preparada para lo peor, lo mismo como si nos fuéramos para Cancún el calor debe estar peor que aquí pero hay cosas que lo hacen mas tolerable como la brisa y la playa y poder tomarse una limonada de coco preparada por un isleño (un camarero cubano obvio yo sé que Cancún no es una isla), pero aun así esto no es lo que explica porque el calor es infernal, lo es porque Medellín es nuestro hogar la tierra que vio a nacer a 3 de los 4 y estamos acostumbrados a un clima templado a que el sol aparezca pero simplemente nos acaricie con sus rayos no que intente acribillarnos y dejarnos tirados en la calle como una prostituta adicta al pegamento de caballo.
Todos ya empezamos a caminar en silencio son muchas las calles cuesta abajo que siguen a continuación y ya todos conocemos el camino y vamos llenos, pensar es lo que nos queda en estos momentos, pensaríamos en la caja que nos entregaron, pero para eso habrá tiempo después y cada uno esta pensando en situaciones diferentes en su cabeza, yo por ejemplo sigo pensando acerca de esa fantasía que tengo de poder estar tranquilo, me sueño con un inicio de cero, no creo que lo consiga porque no lo merezco y la historia dice que al parecer estoy viviendo mejor que en tiempos pasados entonces esa es mi recompensa por mis sufrimientos anteriores pero aun así me siento como en el purgatorio pero un purgatorio que es infernal, es mas infierno que otra cosa, lo único que lo hace tolerable es que ya estoy acostumbrado a este calor.
Suena a lo lejos las turbinas de un avión ya vamos por el aeropuerto, es casi la mitad del camino, vamos que vamos pienso para mí, animándome como si fuera un escarabajo pintado de blanco o porque no de amarillo en los Alpes suizos, la temperatura subió un poco y ya ni pensar dan ganas, mejor para mi porque solo estaba pensando en desprecio, ¿Se puede despreciar a una persona años después por el daño que le hizo a uno? Por supuesto, ¿Se puede hacerlo para siempre? Si, no hay problema en ello, es algo sano.
La calle tiene muchos sonidos y aun así cuando ha pasado cierto tiempo ya ni los sientes, logras sostener una conversación ignorando eso que estorba de fondo, así como cuando uno habla con alguien puede haber cientos de cosas sucediendo de fondo pero uno se enfoca en la persona que tiene en frente en su color, en los sonidos que genera, no solo es con personas también es con el resto de cosas con las que uno se enfoca, como con esos papeles que vamos a leer porque aunque tengamos el mundo encima nada nos va desconcentrar cuando por fin lleguemos y podamos leerlos, porque allí tiene que estar la respuesta, no de todos nuestros problemas, pero si una respuesta para poder empezar a solucionarlos o por lo menos para saber cómo no hacerlo.