Historias
Sin sorpresas
28 DE NOVIEMBRE DE 2016Daniel Velásquez
Ella se dedicaba a mirarme a intentar descubrir porque frecuento mirar al vació como si estuviera ido, nunca se ha desesperado ni se queja de que hable lento, hace años que nos conocemos, pero solo recientemente nos empezamos a conocer el uno al otro.
Yo acuso mi lentitud al daño que me hizo mi decisión vocacional, el pensamiento sistémico lo obliga a uno a rebajarse y mirar todo desde la unidad de expresión más mínima, ella tiene otra teoría asegura que mi aspiración a evitar conflictos o malos entendidos, hace que calcule todo lo que vaya a decir, y con pocas palabras diga mucho, pero también dejo de decir aún más.
Ella espera las palabras mágicas, no las puedo decir, tengo un compromiso antes, este viernes; ella no sabe, no tiene idea, algunos de mis más cercanos si saben que existe la posibilidad que me vaya, todo se decidirá este viernes, siento culpa, un punzón en el pecho, por la persona equivocada deje pasar muchas oportunidades, por esta que se merece todo no le ha dado ni la oportunidad de conocer que es lo que pasa.
Lo lógico sería contarle ya, tarde pero aún a tiempo, no después que ya todo este decidido, si eso sería lo lógico, pero siempre dicte mi vida bajo lo lógico, y no funciono en muchos casos, y este es parecido a muchos de esos casos.
Me sigue mirando, debo pensar en otra cosa pronto, sino empezara a sospechar (probablemente ya lo haga), lo preocupante para ella debe ser que si algo me tiene pensativo no es una infidelidad, o un asunto familiar, ni mi salud (de eso ultimo ya hemos hablado), tal vez la mate la incertidumbre y prefiera pensar que es mejor la certeza dolorosa, que una incertidumbre que puede ser cualquier cosa. Yo se que no, en la incertidumbre siempre hay un pequeño consuelo, en la certeza solo toca afrontar realidades.
Ha sido una semana muy pesada para los dos, creo que merecemos esa incertidumbre, esa tranquilidad de no tener que afrontar las cosas, tal vez no podamos parar el tiempo, pero si podemos dejar de pensar en las cosas por cierto tiempo, para estar sin sorpresas.