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Rosaura Durán, Psiquiátrico semiabandonado, Calle los Sauces, Barrio Malibu, Antioquia Colombia, septiembre del 2016

21 DE AGOSTO DE 2019Daniel Velásquez

A mi lo que me molesta en verdad es que a esto le digan el lugar donde llevan a los locos, vos nos ves a nosotros y estamos completamente bien, pero lo que más me dolió fue cuando una amiga de las que más aprecio se refirió en un tono completamente serio a esto como un psiquiátrico, esto es un hogar de reposo, es como un spa pero mas barato y en el que uno se queda por años.

Amadeo me trajo aquí cuando yo tenia no mas 18 años, fue raro yo no sabia que hacer por mi vida, rara vez salía tenia amigas por supuesto y llegue a tener 2 novios y por poco uno de ellos casi me descorcha, pero como mencionaba no es que yo supiera mucho del mundo, vivía con mi abuela y ella ya a duras penas sabia que estaba en este mundo. Yo asistí al colegio perdí 2 años y por obra misericordiosa de la caridad de mis profesores logré graduarme.

No presente ningún examen en ninguna universidad o en algun otro lugar yo solo pase la ceremonia de graduación estuve una semana cuidando a la abuela y cuando de repente el primo Amadeo me trajo aquí así como si nada, yo no entendía nada y como no conocía nada simplemente me resigne, y así pasaron los años ya tengo 25 y solo intente salir una vez hace 2 años, no se porque pero me dirigí a la reja de la entrada principal y el portero me detuvo, diciéndome que para donde iba, me encogí de hombros, el hombre me sonrió tiernamente y me dio una palmadita en la espalda indicándome que me devolviera aquí al pasto.

De vez en cuando nos sacan de estas grises instalaciones, en una especie de excursión  vamos en grupo gigante todos, la otra vez visitamos una especie de biblioteca pero estaba un poco vieja  y no tenia donde sentarse uno, los libros los podía leer uno a gusto, no era una librería puesto que no había vendedor pero tampoco había bibliotecaria, si hubiéramos querido nos podríamos haber robado algunos libros, nadie lo hizo, más por el hecho que la mayoría no sabe leer y los que sí sabemos no sabríamos explicarle a los enfermeros de donde sacamos un libro, porque acá nos revisan todo, menos los dientes porque si se nos pierde uno no hay con que reemplazarlo.

Aquí hay muy poco para hacer siendo honestos, yo tuve suerte de tener la vena de artista, porque aquí hay gente que son economistas y dicen tener ideas que los volverían asquerosamente ricos, honestamente no entiendo esa malsana obsesión con el dinero de algunos, y sus propuestas de hacer redes con bloques y cosas que no les entiendo, al fin como aquí nadie les entiende, les toca hablar solos porque ente ellos no se soportan, unos hablan de libertades para todos, otros hablan de gente que se encargue de revisar que todo sea justo, alguna vez una amiga comento que porque no hacían ambas cosas y se la comieron viva a gritos.

Como mencionaba a mi se me da bien el arte y lo bueno es que no me importa que tipo sea, una vez trajeron telas y empecé a tejer y me salían unas figuritas lo mas de lindas, pero como algunas se empezaron a pinchar y una sangro demasiado nos quitaron las horas de tejido, la otra vez trajeron pinturas pero no eran para pintar al óleo, eran botes de pintura de esos con los que se pintan las paredes de las casas, y nos dijeron que lo usáramos para pintar sobre unos viejos trapos, y con unos pinceles super tiesos, a mi no me importaba y pinte unos cuadros muy bonitos.

¿Eres ingeniero cierto?, bueno ya casi lo eres, me pareció curioso que me dijeran que me iban a entrevistar por mi arte, a mi me gustan mis dibujos pero no pensé que fuera tanto como para que me entrevistaran, es curioso me han sacado a galerías y en una de ellas me encontré a Amadeo, pensé en un inicio que no era coincidencia que él estaba allí porque se había enterado que su prima iba a estar en esa exposición pero cuando lo llame el puso los ojos como un venado que se ve frente a las farolas de una camioneta en mitad de la noche de un invierno con ventisca, por primera vez en mi vida lo vi con cara de temor.

Yo esperaba un periodista, no lo estoy discriminando joven, créame que no, pero me parece nada más un poco extravagante, sobre todo porque en esta entrevista usted no me ha hecho una sola pregunta, solo se ha dedicado a escucharme mientras ocasionalmente bebe de su vaso de agua y mira de reojo esa maleta que trajo consigo.