Opinión
Porque una desintoxicación digital es una mala idea
6 DE MARZO DE 2017Daniel Velásquez
La desintoxicación digital es la nueva limpieza con jugos, la más moderna invención que promete la pseudociencia para dejarnos como nuevos, y así como la limpieza con jugos, la desintoxicación digital no es una buena idea.
En promedio aca en Colombia los jóvenes pasan 19 horas a la semana navegando por internet (y esa cifra no hará sino crecer). Nuestros smartphones se han convertido en una extensión de nuestras extremidades, no podemos dejar de estar al tanto de las últimas actualizaciones en nuestro feed de Facebook, o el grupo inútil (¿Existirá alguno que sea útil y cuya función no sea etérea?) de Whatsapp, trabajando me di cuenta que uno añade la revisión del correo también a esa lista de tics viciosos que repite a lo largo del día.
Pero entre ese excesivo consumo de información cabe resaltar que mantenemos informados del acontecer nacional y mundial (desafortunadamente como ya he dicho en muchos casos mal informados). Esa sobrecarga de información hace que la gente se agobie y ya hay personas que optan por simplemente dejar de seguir en su feed páginas de noticias, dejar entre sus hábitos visitar los periódicos nacionales para mantenerse al tanto, porque es tanta pero en serio tanta la cantidad de noticias desoladoras, enardecedoras y acongojantes que la gente prefiere desconectarse no saber de nada de lo que pasa en la ciudad, país mucho menos en el mundo porque el embudo por el que pasan todos los eventos internacionales solo permite que nos lleguen las más atroces y espantosas de todas.
Aunque a simple vista parezca una buena solución donde se dice que: "...para que atormentarse con los eventos del mundo, cuando la vida ya es lo suficientemente complicada" suena a algo sacado de libro de García Márquez, como cuando en Cien Años de Soledad, el teatro de Macondo se queda sin clientela y las razones que se dan para esta situación es que en el pueblo dicen que como están las cosas de mal en el mundo real, no tienen tiempo para ir a preocuparse por tragedias imaginarias, pero en este caso la situación es peor porque el ejercicio de desintoxicarse digitalmente no hace que uno ignore tragedias imaginarias como en el teatro (habrá luego tiempo para hablar de los peligros de dejar de lado el arte y demás) sino que se ignoran las fatalidades que estan ocurriendo una tras otra en el presente.
Argumentos muy validos son los de aquellos que proclaman que el constante consumo de noticias (y que en su gran mayoría estas sean horrendas amargas y penosas ) convierten a las personas en insensibles, que nos da igual leer de robos, homicidios, niños famelicos y solo nos aterran las crisis relacionadas con celebridades, Huxley en su libro "Un mundo feliz" ya nos advertía de este tipo de situaciones, donde no advertía que no había que ocultarle al publico la información, simplemente había que llenarlo de esta para que no pudiera discernir entre lo verdaderamente importante, y peor aún a esa receta para el desastre le añadimos el ingrediente de la insensibilidad que nos deja aún más mal parados.
Nuestro deber como ciudadanos es dejar de taparnos los oídos y aunque sepamos que al abrir el periodico salga el chorro de sangre, hacer ese sano ejercicio diario de estar informados de saber la magnitud de que tan graves son las cosas, y aunque nos ponga ansiosos esta actividad, esa ansiedad es algo bueno, es señal que por lo menos sabemos que hay un problema, y podemos canalizar esa ansiedad en actividades productivas en pro de un futuro más esperanzador, mediante el activismo, la labor social, la protesta o en la manera que uno se sienta más comodo y sepa que esta haciendo un aporte a la construcción de algo bueno para la sociedad y el mundo.