Historias
No tenías a quien más llamar
9 DE SEPTIEMBRE DE 2017Daniel Velásquez
Cuando decidí quedarme por 3er año consecutivo sin visitar a mi "familia" en navidad (entre comillas porque no los considero realmente familia), fue la primera vez de esos tres años que no fue una decisión enteramente mía también tuvo que ver el hecho que no estaba en vacaciones, por primera vez estaba trabajando. Y fue raro porque fue el primer Diciembre donde tenía cosas por hacer obligaciones y deberes, por lo menos en mitad de año en el colegio estaba el famoso libro que ponían a leer en clases de Español, pero en Diciembre el mes completo estaba dedicado a lo que uno se "antojara" (ese antojara entre comillas porque de joven uno limita sus antojos a lo que su pobreza y padres permitan).
Aún así con un empleo, nochebuena lo pase todo el día en casa sin hacer nada además de ver las repeticiones de lo mejor del año en el canal de deportes, increíblemente aún así habiendo compartido el día anterior con los compañeros de trabajo y haciendo vueltas, el día de navidad se me hizo eterno muy eterno, leí, vi televisión me prepare el almuerzo pero no lograba soportar esa tortura, por primera (y única) vez en mi vida me sentí solo, solo aún estando en medio de la ciudad (que valga aclarar ese día parecía un desierto),muy solo aún así leyendo lo último que pasaba en las vacaciones de mis amigos y viendo sus cientos de fotos, solo aún recibiendo los mensajes genéricos que envían por chat deseando felices fiestas.
En medio de mi soledad que me molestaba no por que existiera en si, sino por el hecho que me afectara, decidí hacer algo que nunca hago normalmente, hacer una llamada por teléfono, y si algo tan sencillo y tonto me parece una tarea compleja que evito a toda costa, tanto así que uno de los criterios para pedir algún domicilio es ver si tienen página web que permita la compra por ese medio, todo sea con tal de evitar ese horror tan del siglo XXI, tan de joven críado en la generación del chat, ese maldito horror de llamar.
Agarro mi celular y empiezo a digitar los números, llevo 3 dígitos marcados y el autocompletar me sugiere el contacto de esa persona, los nervios se me encrispan por pura inercia dígito el resto del número ignoro el autocompletar, me siento estúpido y en medio de ese sentir es cuando toco el botón de llamar, espero unos segundos repica y repica nadie contesta, ufff que alivio.
Hasta que en un acto de Colombianidad absoluta llamo otra vez, repito el mismo tonto proceso, en vez de darle al boton para llamar a la última persona que intente contactar, vuelvo y marco otra vez los números en esa pantalla llena del sudor de mis dedos, vuelve a repicar pareciera que no hay tono, me dispongo a colgar, hasta que de repente y para mi gran sorpresa del otro lado de la línea contestan.
-Alo- se escucha una suave voz respondiendo mi llamada diciendo eso. El teléfono esta sobre mi escritorio no quiero ver esta situación e inconscientemente cierro los ojos (algo estúpido muy estúpido debía haberme tapado las orejas o algo así, pero no al parecer inconscientemente quería agudizar mi sentido de la escucha vivir al máximo la experiencia de esta conversación que estaba a punto de tener), con una mano tapando mis ojos, usaba la otra que estaba libre para a tientas intentar palpar donde sobre mi escritorio estaba el teléfono, hasta que lo encuentro y lo agarro, trago saliva y respondo -Hola-.
Empezamos a hablar solo han pasado máximo 40 segundos en los que pregunto los clásicos "como estas", y "¿Que andas haciendo para celebrar navidad?", me contesta cortesmente un -"Bien"- a secas y un "Aquí en casa con la familia ya preparandome para la cena, no puedo hablar mucho ya me toca ir a la mesa a comer, tienes algo más para decirme". -"No"- contesto "Simplemente llamaba para desearte una feliz navidad, ehhh ve a comer no te preocupes yo también ando un poco ocupado lo entiendo".
Se escucha una risa del otro lado, y no es una risa lejana de algún familiar de ella ríendose de algún chiste malo, o de algún DJ de una emisora de esas que ponen en las casas en Diciembre, no, esta es una risa que conozco, una risa que proviene de la persona que esta sosteniendo el teléfono al otro lado de la linea, es ella riendose, y es una risa diferente a la que siempre le he escuchado, es una risa despectiva, es una risa en la que se escucha cierto aire de superioridad.
Para la risa, y lo único que se escucha despues de eso son las siguientes palabras pronunciadas por la más delicada y tierna voz que he conocido, palabras completamente opuestas a su voz, palabras frías y duras "No me llamaste solo para desearme una feliz navidad, me llamaste porque estas solo y no tenías a quien más llamar" dice y termina con una carcajada.
Abro los ojos, me siento inmóvil pero de alguna manera logro colgar y tirar el teléfono sobre el escritorio.