Historias
Mientras tenía sexo casual llamadas de emergencia quedaron sin responder
9 DE FEBRERO DE 2018Daniel Velásquez
Caminaba agotada por la 10, llevaba ya 10 cuadras y eran casi las 10 de la noche, era la última semana del mes y eso significaba cerrar cuentas, cuadrar caja y hacer auditorías, muchas auditorías. Normalmente le gustaba era rumbear en algún sitio de música electrónica bien denso y que llegara agotada al otro día con el cerebro tostado, pero hoy no, empezando porque no han pagado aún, ya que en ese empleo que se lleva pagan al inicio del mes en una especie de tortura dantesca del 6to circulo.
Normalmente le gustaba era rumbear en algún sitio de música electrónica bien denso y que llegara agotada al otro día con el cerebro tostado, pero hoy no, empezando porque no han pagado aún, ya que en ese empleo que se lleva pagan al inicio del mes en una especie de tortura dantesca del 6to circulo.
Pasa por el PP, ve que están cerrando Subway y se desanima andaba con ganas de un baratísimo pero luego se consuela, esa no era buena manera de romper la dieta (que iba a empezar mañana), a media cuadra pasa por un barcito se llama "ERRE" (de los pocos abiertos porque es jueves) y no hay electrónica, ni siquiera reggaetón, suena salsa y de la clásica Lavoe diciéndote en tu cara que tu amor es un periódico de ayer, normalmente no entraría un lugar de estos se ve vacío y a ella la salsa le gusta es para bailarla y la que es más movida, esta parece una canción de cuna a comparación de lo que está acostumbrada.
No era un día de costumbre, así que se adentra a la parte del fondo, hay unas pocas parejas y un grupo de amigos, ella se sienta sola, aún le cuesta entender porque la gente en Medellín hace todo en grupos, nadie va al cine solo, nadie va a comer sin compañía, y más curioso es el fenómeno de salir de fiesta donde los hombres hacen su grupo aparte y las mujeres también, mientras medita todo eso y se termina su primera Stella Artois ve una figura que se acerca, es un chico lindo, asume que es alguno de los de la mesa del grupo de amigos que se acaba de ir.
Después de 4 cervezas decide que es tiempo de irse a casa y no lo hace sola, la acompaña Tomas (así se llama el chico lindo de labios encantadores), entran y ella tropieza con una silla mal ubicada y entre saltitos y recostada sobre el hombro de él logran entrar a su cuarto, se besan y empiezan a desvestirse, probablemente mañana llegue tarde a la oficina pero igual tendría que trabajar el domingo por el cierre del mes, el besa su cuello y empieza a bajar a explorar, ella anda distraída, disfruta el momento, y considera que el sexo fue bueno pero es algo raro, no es que no allá tenido one night stands antes pero este se siente diferente, Tomas se viene, lo hace otra vez y ella espera que lo haga una tercera pero no sucede.
El reloj marca las 3 am, va a tomarse una pastilla para la migraña, pero no la encuentra recuerda su teléfono que había apagado desde que se encontró con Tomas, lo enciende para usarlo de linterna, pero antes de poder hacer esto encuentra decenas de llamadas perdidas y cientos de mensajes, todos son de sus hermanos y varias tías y alguno que otro vecino de sus papas.
María es la tercera de 4 hermanos, tiene 22 años, pero ya había decidido vivir sola desde hace 6 meses, roces familiares y victima mas bien de su propia testarudez e impulsos la llevaron a tomar esta decisión y eventualmente no hubo vuelta atrás, sus hermana menor de 17 y el segundo mayor de 26 intentaron llamarla, su papa había sufrido otro bajón no pasaba desde hace un año y ella era quien sabia aplicarle la inyección, un taxi la podría haber llevado hasta allá en 20 minutos tiempo más que suficiente para evitar que pasara a mayores, pero no fue así y sus hermanos tuvieron que llamar a una ambulancia que llego casi una hora más tarde, su padre había ingresado al hospital grave en estado de coma.
Han pasado menos de 5 minutos desde que María empezaba a leer el hilo de mensajes, y las correspondientes actualizaciones, cuando Tomas sale del baño desnudo con su pene entre medio flácido y medio erecto, ve a María dispersa casi a punto de estallar en lagrimas y le pregunta si todo anda bien. María se resiste a responderle iracunda “Obviamente nada anda bien” y se limita a decirle que se vista. Tomas insiste y pregunta que sucede, María le cuenta y este intenta abrazarla ella lo rechaza y le dice que lo mejor es que se vista y se vaya este responde diciendo que no puede dejarla sola en una situación así, María se encierra en el baño, siente como al otro lado de la puerta Tomas lentamente se viste y finalmente escucha la puerta del frente cerrarse.
María se decide empezar a vestirse para salir al hospital, pero antes de poder colocarse los zapatos llega el fatídico mensaje con la noticia que sabia que iba a llegar, pero no esperaba tan pronto.
Al día siguiente en el velatorio su madre se lamenta constantemente y se reprocha no haber querido aprender ella misma como aplicar el medicamento o por lo menos tener idea de donde los guardaban. María se va temprano para ir a la oficina, decide no contar en el trabajo lo sucedido para evitar explicaciones incomodas.
Meses después se encuentra otra vez con Tomas en una disco crossover, se cruzan miradas mientras van caminando, ella no se anima a hablarle y decide simplemente a asentar con la cabeza mientras pasa a su lado, le quería dar una explicación y una disculpa, pero a la final decide que no vale la pena. Ya había enterrado a su padre y con eso había enterrado todo un capítulo de su vida.