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Lo que me dejo el 2018

1 DE ENERO DE 2019Daniel Velásquez

2018 fue diferente, esa sería la palabra con que definiría a este año.

Esta es la 5ta o 6ta vez que intento escribir esto desde el 15 de diciembre he abierto el mismo archivo de Word tenía tres párrafos borre dos pretendo que el que no borre sea el que quede como último de este escrito, vamos a ver como sale ese plan.

Este año el descubrimiento más importante que realice es que al parecer a todo el mundo le gustan las historias, solo que hay que saber que tipo de historias contar a cada quien (uno tiene que conocer su audiencia), y cuando uno habla a detalle, explica el origen de algo, sus razones las circunstancias de esto, la gente se siente atraída quiere saber más, es como si el circuito conectara de repente y esa ráfaga de energía no pudiera ser contenida.

Me paso en múltiples ocasiones que después de hablar de algo, ya fuera desde lo más trivial explicando cómo funcionaba la clasificación a octavos en el mundial hasta temas como agujeros negros y la teoría de que el universo sea un holograma, que al día siguiente la gente quería saber más y me mencionaban que habían buscado sobre el tema, que tenían ideas nuevas, que querían hacer cosas y todo inspirado en alguna simple charla donde a mí me dio por hablar de más de algún tema que me parecía interesante y llamativo.

Cada año me siento más convencido que el anterior en un pensamiento en específico ese acerca de cómo no se deben tener creencias innegociables que no se puedan cambiar y lo peligroso que es seguir ciegamente a personas, lo conversaba con una amiga incluso opino que creer en ideas de una manera apasionada y extrema tampoco es conveniente, a lo cual ella me interpelo ¿Entonces en que uno debe creer?, no podía responderle que nada, no puedo llegar a esos niveles de filosofía de Camus, pero si ataje a decir que si se debe creer o bueno no tanto creer sino más bien tener una serie de ideas y posturas pero que ninguna de estas debe ser algo que consideremos parte inherente de nuestro ser y que si seguimos alguna ideología, movimiento o filosofía lo mejor es mezclar varias y no aplicar la misma para toda situación porque no existe tal cosa como el santo grial, o el manifestó de alguna sociedad que sea la panacea, las utopías son encantadoras sobre el papel, pero he vivido toda mi vida en Latinoamérica, tristemente la realidad no me deja creer en utopías.

¿Han escuchado alguna vez eso de que lo importante no es el destino sino el viaje? O ¿Que una catástrofe no es sino una serie de pequeños accidentes o errores encadenados? el punto al que quiero llegar es que este año fue algo así para mí, pues es como que había tramos del año que parecieron comunes y corrientes, rutinarios diría uno pero súbitamente llegaba un momento así grande, extraordinario y para la persona desprevenida podría parecer algo repentino como me pasaba a mí en mi reacción inmediata pero luego analizaba y todo era producto de otra serie de cosas que yo había hecho directa o indirectamente, luego hubo algunas de esas cosas extraordinarias buenas y otras que no tanto, diría yo que más bien malas, pero mi conclusión es que pues sin importar que sea negativo o positivo estos momentos tienen un impacto en uno, un impacto que lo motiva a uno (supongo) a cambiar.

Porque en algún instante en una de esa serie de situaciones fue cuando me di cuenta de que entre más se profundiza uno en algo, en algún tema, disciplina, cuando uno entra en lo más profundo en la madriguera del conejo, se entra a mundos surreales y es difícil uno comunicarse sobre esto, porque uno puede tener firme convicción sobre planes, ideas y proyectos (yo admito que soy la persona que tiene menos fe en sí mismo) y lo que hace que todo sea complicado es en parte que cuando uno busca apoyo de manera superficial se encuentra pero luego uno se convierte en una idea tardía en la mente de los demás y se esfuma en el olvido y fue en uno de esos momentos como si hubiera salido de un trance porque fue el momento en que supe que si tenía que seguir con ciertos planes e ideas.

Ha sido un año diferente, y en general es mucho más lo positivo que lo negativo al parecer después de tantos años uno sorteando problema tras problema y crisis tras crisis uno se vuelve habilidoso solucionándolas.