Historias
La puta del barrio Paris (I)
24 DE MARZO DE 2017Daniel Velásquez
Dicen que una historia tiene dos partes importantes el final y el resto, esta es una historia así (o eso es lo que quiero creer).
Ernest Hemingway alguna vez escribio "El mundo es un lugar bueno, y vale la pena luchar por el", estoy de acuerdo con lo segundo.
Se lavaba sus delicadas manos de manera lenta y parcimoniosa era casi un ritual, podía tener el pelo engreñado, caminar a pata limpia y haber recogido cuanto mugre del suelo, incluso tener manchas en su blusa, o alguna roña en el rostro y le daba igual, pero sus manos debían estar siempre impecables, parecía como si se preparara para una cirugía. Ese año que corría el dengue estaba activando las alarmas en toda la ciudad, sobretodo en los barrios pobres donde se encontraban la mayor cantidad de criaderos, tal vez eso era parte de las razones por las que realizaba tan meticulosa ceremonia.
Se preparaba para recibir a su proximo cliente siempre usaba un vestido de encaje que se pudiera quitar instantaneamente y ultimamente había adquirido el habito de dejar de usar sosten porque las teticas que tenía no hacía valer la pena ponerselo. Esta vez el cliente era algo diferente acostumbrada de atender a mecanicos y choferes de facciones rocosas y manos callosas, esta vez era un hombre elegante hasta parecía de su edad un poco más viejo tal vez uno o dos años mayor, iba de saco y corbata y sostenía una libretita en su mano.
Normalmente ella lleva a su cliente de la mano y delicadamente lo recuesta mientras ella aún de pie deja caer su vestido al suelo todo esto sin decir palabra alguna, pero cuando entra este hombre no hace nada de esto y deja de pararse en las puntillas de los pies y enarca una ceja para decirle al hombre -"Hola, ehhh adelante"-.
El muchacho se sienta y saca lo que parece una cigarrera pero en vez de cigarros lo que hay es esferos, busca el de más a la izquierda, oprime el boton para que salga la punta, le da una lamida y empieza a garabatear en la libreta.
-"Disculpe"- dice la puta más popular en esos momentos del barrio Paris, el hombre levanta su indice haciendo señal a que espere, sigue garabateando un poco. Ella queda sorprendida, y se dispone a hacerle saber que eso cuenta como parte del tiempo que le tendra que pagar, pero el hombre baja su dedo, oprime otra vez el boton del lapicero y se dispone a decir: -Ya podemos comenzar Adeline, toma asiento-. En esos momentos ella queda en estado de conmoción, llevaba más de un año desde que alguien la llamara por su nombre y más de 2 casí 3 desde que alguien lo pronunciara correctamente en ingles como era la idea de su madre cuando se lo puso. Confusa tambien por la petición de tomar asiento, lo hace no por seguir la orden de este particular personaje sino para empezar a asimilar la situación.
-"Adeline"- vuelve a decir el hombre, -"Encontrarte ha sido más complicado de lo que creí, pues teniendo en cuenta tu notable amm "popularidad" digamoslo así, no pense que fuera tan problematico todo el asunto"-. Ella quería hacer tantas preguntas, principalmente dos: ¿Como supo su nombre?, ¿Que hacía allí?, esta última al parecer sería resuelta a continuación.