Historias
La nebulosa purpura
2 DE ABRIL DE 2018Daniel Velásquez
Mi bar favorito se encuentra a no más de dos minutos a pie de una estación del metro y se encuentra sobre una calle principal, y es curioso porque borrachos agresivos, neas o drogos nunca parecen encontrar entrada allí, ni siquiera en los sábados en la noche.
Su clientela es grande debo admitir, pero en su mayoría está compuesta por los "habituales" que mantenemos allí, su estilo es más bien irlandés con muebles que parecen de la época victoriana, la gente va allí tanto como por poder conversar un buen rato, como por la buena cerveza.
Si le pregunta a cualquiera porque prefiere un bar por encima de otro, la primera razón que darán lógicamente debería ser por la calidad de la cerveza que vendan allí, pero lo que me atrae a mí de La nebulosa purpura es lo que se conoce popularmente por acá como "el ambiente".
En la nebulosa purpura la música está a un volumen adecuado, lo suficientemente audible en cada rincón del bar, sin ser ensordecedor y permitiendo siempre poder mantener una charla sin mucho esfuerzo; no hay un DJ, ni Rockola, la música proviene de una playlist que el barman se encarga de darle play al inicio de la noche para luego olvidarse de esta, acepta pedidos obviamente pero escasamente esto sucede, el gusto de aquel que ha organizado las playlists es tan exquisito que la gente no ve necesario interrumpir el sano flujo que esta lleva.
Las meseras todas veinteañeras son muy amables y guapas, tratan a todos de cariño sin importar edad y sexo, a diferencia de otros bares y fondas de mala muerte donde quienes atienden usan los horripilantes ¨mi amor¨, ¨mi vida¨, ¨corazón¨.
A diferencia de muchos otros bares La nebulosa purpura vende cigarrillos y hasta tabaco, afuera en la parte de atrás hay un extenso y precioso jardín donde los fumadores frecuentan mirar el firmamento mientras terminan su vicio, además de los cigarros también venden aspirinas, sal de frutas, alka seltzer, suero entre otros, y nunca ponen problema en que uses el teléfono fijo que allí tienen cuando necesitas llamar a tu novia en medio de ese amor espontaneo que provoca el alcohol, o simplemente para llamar a pedir un taxi.
No se puede cenar en La nebulosa purpura, pero siempre vas a poder encontrar en la barra unos deliciosos pasteles de pollo, panzerottis, papás rellenas y si lo de uno es evitar romper la dieta, la variedad de almendras y nueces que ofrecen como pasantes es la mejor que se puede encontrar en la ciudad.
Muchas son las cualidades de La nebulosa purpura pero creo que mi parte favorita es la sala de descanso que hay en el piso de arriba, llena de puffs y con una iluminación baja que calma los sentidos, allí (además del jardín) es donde la gente normalmente se reúne para bailar siempre de una manera serena y calma que no interfiere con aquellos que suben a despejarse un rato.
La nebulosa purpura para mi es el ideal de lo que debe ser un bar en Medellín a como dé lugar (las necesidades de los pueblos son particularmente diferentes y en otras ciudades ni que hablar).
Ahora llega el tiempo de las confesiones, como el lector ya habrá podido adivinar no existe un lugar llamado La nebulosa purpura, en realidad no me he dado a la tarea de investigar si en Medellín existe un bar con idéntico nombre no obstante el punto es que no hay un sitio en la ciudad que cumpla con todas las características que he mencionado anteriormente.
Para ser justos he mencionado más o menos unas 10 cualidades que debe tener mi bar ideal imaginario y conozco de varios sitios que cumplen varias, incluso conozco uno que cumple hasta con 8, pero incluso en ese lugar las meseras no son guapas porque quienes atienden son hombres barbados tatuados que por obvias razones no me dicen cariño (y si lo hicieran me preocuparía más de lo que me reconfortaría).
Si alguien conoce de un lugar como La nebulosa purpura me lo puede recomendar y estaré gustoso de visitarlo para dar mi veredicto, aún así no tenga un nombre tan perfecto como La nebulosa purpura sino uno ridículo como El poni pisador o La guachafita.