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Opinión

Impávido

3 DE ABRIL DE 2018Daniel Velásquez
Me hizo daño leer primero a Orwell que a Huxley, jure que era mejor vivir en "1984" donde estaría paranoico y con constante miedo a expresar lo que pienso que en "Un mundo feliz" llenándome de soma, que el verdadero peligro sería como ver que aun así la verdad esté al frente de uno, sea tanta la desinformación que la mayoría no se dé cuenta de ella, o peor aún que no le interesa (como está actualmente sucediendo). Orwell por lo menos planteo una sociedad donde hay autoritarismo a nivel mundial y los subversivos son aniquilados, final trágico pero que uno es capaz de sobrellevar, no la pesadilla de Huxley donde la información es constante y sonante que suscita en que es imposible distinguir de lo real y verídico de todo lo demás. Donde como todos son felices (donde todos y felices son conceptos vagos y ambiguos). De repente vuelvo otra vez a tranquilizarme, recuerdo que, aunque en momentos me deje llevar y pensar que ahora es el momento en que saldré a la calle, a protestar, a ser "Un agente de cambio", en realidad no lo hare, por mucho que esté pasando en el mundo que no esté de acuerdo, aludo a mi pasado y me doy cuenta de que tal vez los últimos años que vi tan prósperos, para alguien más fueron perversos. El ex-presidente de los Estados Unidos Barack Obama fue editor invitado de la revista Wired en cierta ocasión y escribió una columna acerca de cómo el mejor tiempo para vivir era el presente, y no en un sentido de Carpe Diem o algo así, sino en el estilo de si pudiéramos haber nacido en cualquier otra época, ya fuera el renacimiento, la bella época o en el surgir del ágora o cualquier otra que pensamos que fue una gran etapa y era para vivir, no se compararía a lo que tenemos ahora, incluso hace 10 años no se compara, puesto que ahora más que nunca hay más niños en los colegios y menos sufriendo de hambre, las personas en muchas partes adquirieron el derecho a casarse con la persona que aman sin importar su preferencia sexual y menos gente vive en extrema pobreza y es mayor la cantidad de gente que tiene acceso a servicios de salud, que por cierto son servicios de salud que constantemente están avanzando, antiguamente la gente se moría por una gripe, ya ahora es algo imposible que eso suceda. Este tipo de progreso no sucedió por generación espontánea, constantemente hemos estado evolucionando y para bien, tal vez existan tropiezos y cosas que nos hagan dudar de si realmente avanzamos y no estamos en la línea temporal más lúgubre pero hay que tener en cuenta que una de las razones por las cuales parece que hay más mal en el mundo actualmente es la posibilidad de enterarnos de absolutamente todo y a detalle, y como el mal es un subconjunto de ese flujo de información que nos llega obviamente pensamos que se perdieron los valores y pegamos el grito en el cielo y rezamos para que exista la máquina del tiempo y poder volver a épocas anteriores donde esos horrores no sucedían pero en realidad sí que sucedían cosas horribles y hasta peores pero que no quedaron documentadas, hasta existe una época de la civilización que recibió el nombre de oscurantismo, imagínense que mal tuvo que haber sido y con las prohibiciones que surgieron las muchas detestables historias que no llegaron a nuestros oídos simplemente porque aquellos en el poder no lo permitieron, ahora se puede ser el hombre más poderoso pero en todos lados hay cámaras, todo mundo tiene un smartphone a la mano y divulgar un atropello toma un par de gestos con la mano y menos de un instante para que alcance audiencias mundiales. Mi generación y las que vienen son realmente inspiradoras son gente que se mueve y quiere romper esquemas, yo reconozco que siempre he sido partidario que los cambios son graduales y por decirlo así toca dar baby steps en cualquier revolución que se quiera pero mis contemporáneos no están de acuerdo y simplemente denuncian atropello tras otro y no se cansan hasta que se vea un cambio, lo malo es que ese cambio a veces no llega o sigue demorándose o aquellos a quienes reclamamos hacerlo salen con bombas de humo no obstante es alentador ver que hay avances significativos y que los jóvenes tienen (en general) unos ideales loables y son partidarios de evidenciar lo que claramente es incorrecto, miren no más todas las protestas clamando al congreso estadounidense por una regulación seria sobre el porte de armas, sin importar quien o quienes puedan ser las fuerzas a las que se tengan que enfrentar para corregir lo estropeado, muchas son las diatribas hacia mi generación y aun así no hay síntomas de desfallecimiento o rendición.