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Opinión

En pro de los voltiarepas

2 DE OCTUBRE DE 2017Daniel Velásquez
Si en algún momento piensas una cosa y de un momento a otro piensas otra cosa, en otras palabras cambias de opinión, lo primero que recibirás será que te pongan apodos odiosos como "voltiarepas" por ejemplo o "fariseo" cosas así, en cambio sí resultas ser una persona que se apega a sus convicciones y creencias sin importar que evidencia o argumentos te presenten la gente te admira y dice "este es un tipo con agallas, el muere en la de él" y generas un aura de respeto alrededor tuyo, pero esto es ridículo e ilógico, requiere mucho más valor cambiar de opinión, reconocer que si ayer pensaba algo, hoy gracias a alguna información nueva reconoces que estabas equivocado y ya piensas lo contrario. Se puede cambiar de opinión en lo que uno cree (por algo está la palabra cambiar ahí), hasta de cosas que uno pensaría que sabe con certeza, cuentan por ahí los historiadores que Mario Vargas Llosa el Nobel de Literatura peruano fue alguna vez a la casa del legendario Roger Caillois y este último le pregunto que si sabía quién había sido el que mato al Esclavo en la aclamada novela de Vargas Llosa "La ciudad y los perros" atónito ante esta pregunta (porque obvio que Vargas Llosa debería saber si el mismo fue quien escribio el libro, otra cosa sería que le preguntara quien lo hizo, pero preguntarle si lo sabía, daba a entender que Callois sabía algo que Vargas desconocía sobre su propia obra) -El Jaguar obviamente- responde un poco sorprendido Vargas Llosa ante tal cuestión. “No, hombre, de ninguna manera, usted no ha entendido nada de su novela, vuelva a leerla, por favor” le respondió en tono un poco enojado Caillois a un Vargas cada vez más asombrado. Esto puso dubitativo a Vargas Llosa que llego incluso a cambiar de opinión y pensar que talvez Caillois tenía razón para luego tiempo después volver a cambiar de opinión y reafirmar en una entrevista sus pensamientos originales. Así tal cual, como el caso de Vargas Llosa, hay ejemplos de cambios de opinión en personajes históricamente relevantes y de esos ejemplos un buen puñado son cambios de postura frente a algo que constituyeron en eventos históricos. En sus años jóvenes Lincoln, aunque estaba en contra de la esclavitud no creía que los negros merecían los mismos derechos que los blancos, luego como presidente fue promotor y defensor de la igualdad de derechos para todos, F. W. De Kler fue el último presidente del Apartheid en Sudáfrica al ser elegido era conocido por su postura a favor del Apartheid, pero a lo largo de su mandato cambio de opinión y se dio cuenta que el Apartheid debía irse, libero a Mandela y acepto que las siguientes elecciones permitieran candidatos de diferentes razas. Más importantes aún son aquellos cambios de opinión no hechos por una persona sino por todo un colectivo de estas, incluso hasta llegar al tamaño de una nación, estos cambios (revoluciones que les dicen por ahí) normalmente representan una mejora para la sociedad y la humanidad en general. La reforma protestante en cabeza de Martín Lutero llevo a un cisma de la iglesia católica y permitió exponer las malas prácticas llevadas por esta (que por consiguiente llevo al surgimiento de la mayoría de movimientos cristianos que vemos hoy en día), Lutero tan creyente en los valores de la iglesia católica que se convirtió en monje y practicaba a rajatabla todos sus ritos se enfureció al enterarse del tráfico de indulgencias que manejaba la iglesia y esto lo motivo a cambiar de opinión y clavar sus famosas 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Cambiar de opinión no debería ser visto de mala manera, por lo contrario, es algo que se debería admirar, es a través de estos cambios en nuestro razonamiento que el mundo ha visto los más grandes avances.