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El impuesto del pollo
13 DE FEBRERO DE 2017Daniel Velásquez
Si le preguntas a cualquier americano cuales son los autos que se le vienen a la mente así desprevenidos, habrá una variedad de respuestas de todas las marcas y tipos, pero si les preguntas específicamente por camionetas dudaran y no mencionaran ninguna camioneta extranjera (para ser más exactos casi todos mencionaran la Ford F150), esto tiene su explicación.
Apenas se acabó la segunda guerra mundial, el incremento en el consumo de carne de pollo en Alemania aumento, pero había un problema el pollo era carísimo, esto debido a que eran pocas las granjas dedicadas a la crianza de estos animales, y por otro lado que estaban en manos de unos pocos que monopolizaban el mercado y encarecían el producto, pero donde hay un problema, hay alguien que ve una oportunidad, en este caso fueron los Americanos que decidieron exportar su carne de pollo (en la cual ellos eran expertos productores) a un precio mucho más asequible.
Entonces los alemanes pudieron consumir pollo a precios razonables, los americanos se llenaban los bolsillos con el dinero que les generaba ese ingreso extra de los alemanes, y pues todos felices ¿No? Resulto que no, los dueños del mercado del pollo en Alemania se vieron afectados por esta medida y le dijeron al gobierno, "Señor Gobierno protéjanos de esta competencia americana" (por algo le llaman proteccionismo), y pues el gobierno alemán hizo lo propio e impuso un impuesto carísimo a la importación del pollo que acabo con el negocio para los americanos.
Todo quedaría ahí en una anécdota más de como el producto de otro país entra a hacer competencia, y los productores del país importador protestan y producen impuestos que acaban con la competencia extranjera, pero esta vez ese impuesto tuvo repercusiones de vuelta, el gobierno estadounidense no se quedó de brazos cruzados y decidió poner impuestos a ciertos productos del extranjero, el más particular y destacable un impuesto del 25% a las camionetas.
Varias maneras se inventaron los fabricantes de automóviles extranjeros para intentar evitar el impuesto del pollo, Toyota lo que hizo fue construirlas por partes (partes muy grandes) mandarlas a Estados Unidos ponerlas en su línea de producción ensamblarlas allí y listo hechas en América y ya no había que pagar el impuesto del pollo, pero esto no convenció a las autoridades y les toco aun así pagar el 25% extra del impuesto. Irónicamente a las compañías americanas también les afecto el impuesto Ford tenía una SUV de 2 puertas que era todo un éxito en Europa y la producían en Francia a la hora de exportarlas a Estados Unidos se encontraron con el impuesto del pollo, lo que hicieron fue quitar los asientos de la parte de atrás y las ventanas también para decir que esta no era una camioneta sino una van de carga y la vendieron como tal, para posteriormente los asientos que le quitaron a la camioneta mandarlos otra vez a Francia para que se los pusieran a otra camioneta nueva, y todo este proceso era más barato que pagar el impuesto.
Pero aun así con todas sus contra el impuesto del pollo logro su objetivo, las camionetas hechas en Estados Unidos dominan el mercado de ese país tanto así que preguntándole a expertos aun así quitando el impuesto del pollo las camionetas extranjeras se demorarían muchos años para poder siquiera competir y sacar una tajada considerable de ese mercado, así que ¿Por qué no lo quitan?, en realidad no hay razón alguna, los dueños de las grandes automotoras Americanas dicen que no lo necesitan, pero que no van a ser tan tontos como para pedirle al gobierno que lo quiten pues de todas formas les beneficia más que este ahí.
El problema con estos impuestos proteccionistas es que detiene la innovación por parte de ambos lados, para las compañías estadounidenses que no tienen competencia pues no se preocupan por sacar un mejor producto, y para las compañías extranjeras todo ese esfuerzo que invierten en maneras creativas para evitar el pago de este impuesto se podría haber invertido en mejoras para sus productos.