Historias
Donde pone el ojo pone la bala
4 DE DICIEMBRE DE 2017Daniel Velásquez
Imagínate que estas en la universidad a mitad de la carrera de economía hace un esfuercito más yo sé que podes e imagínate que la carrera la estás haciendo en Cambridge, pasan unos añitos te gradúas y aun siendo todo un jovencito te contratan en la London School of Economics, otro favorcito piensa que estás viviendo en los 60's. Si Londres de los 60's, 21 años y ya trabajando como maestro de una de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo. Sos todo un juicio, un muchacho con la cabeza bien puesta.
Ya lo decía Amartya Sen somos víctimas de nuestro propio entorno, y vos por mucho título de Cambridge que tengas, te dejas hipnotizar por la cultura suburbana de Londres, un lugar repleto de pubs abiertos toda la noche, un lugar lleno de música, por cierto, un esfuerzo más a esa imaginación tuya, supone que tu nombre es Peter.
Normalmente te pasas el día pensando en la bolsa de valores, acciones, bonos y demás cosas, pero en la noche eso cambia, hay un culpable para esto, un muchacho que toca en un lugar conocido como Marquee Club, su música se desenvuelve en tu mente, es un sonido diferente, algo nuevo, mágico y único, el muchacho detrás de esa melodía es Syd Barret.
Si Syd Barret el mismísimo que compuso Lucifer Sam, el líder de la primera versión de Pink Floyd. Si alguien te va a sacar de tu futuro como trabajador de cuello blanco pues quien mejor que él.
Ser la persona que descubrió el talento de estos chicos Londinenses debería darte de comer de por vida, pero el destino es cruel y las bandas de rock no son las cosas más estables del mundo, tal vez su música perdure, pero los conflictos entre sus integrantes hacen que se disuelvan.
A Syd ya las drogas le han hecho pasar sus malos ratos, que han evolucionado a no solo hacerlo padecer a él sino a todos los integrantes de la banda, te ponen a escoger vas a apoyar al resto o te vas a quedar respaldando al drogo sin futuro, como buen samaritano y al más puro estilo de esposa latina crees en las segundas oportunidades, piensas que el muchacho con un poco de atención puede cambiar, craso error mientras Pink Floyd sigue por su camino aparte y se consolida como leyenda del rock, tú no puedes sacar a Syd de su trance, parece que hasta aquí llegaron tus aventuras como manager.
La vida es curiosa y pues así como tu le quisiste dar una segunda oportunidad a Syd y no fue la mejor decisión, la vida te quiso dar una segunda oportunidad a vos, ya han pasado 15 años desde que descubriste a los Pink Floyd y has sido manager de otras bandas de no tanto renombre durante ese tiempo, pero un día vuelve esa sensación de aquella vez en el Marquee Club, otro sonido nuevo y este aún más diferente, atrayente y cautivador: The Clash.