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Historias

Disfruta la infamia (I)

9 DE DICIEMBRE DE 2017Daniel Velásquez
Obsesión, uno no sabe de dónde surge y en el momento que aparece es imposible detenerla. Cuando empecé a entrenar, me di cuenta que talento no me sobraba y pues pasión tampoco tenía de a mucha pero si había algo que me sobraba era ambición, que es diferente a la pasión, la pasión es inocente, pura, busca un objetivo noble y es idealista, va tras los principios bien definidos de cualquier ámbito, por ejemplo en el deporte, aquel que es apasionado por alguno en particular, busca ser el mejor pero no por ganar sino por un hecho más intrínseco algo que va relacionado con dominar el deporte que se fusiona con arte a su vez combinandose con la persona, el deportista se vuelve artista cuando busca la mejor versión del arte en el que compite. Como ya mencioné lo mío no era pasión, era ambición, no quería sacar mi mejor versión y aportar algo nuevo en lo que se ha visto en el mundo de las peleas, tampoco buscaba ser una mole imbatible y ganar a cualquier costo (o bueno en la época en la que se ubica esta historia no buscaba esto). No, lo que yo buscaba era reconocimiento, que todos supieran quien era, que dijeran mi nombre, no hay mejor sensación que esos pasos entre la puerta de ingreso y la zona de combate mientras escuchas canticos con tu nombre. La edad siempre ha sido una barrera inicial para cualquier actividad en la que me envuelvo, al parecer sufro el síndrome de precoz, porque en casi todo lugar hacen alusión a lo joven que soy para hacer algo, me hace sentir como en un episodio de Phineas Y Ferb cuando les preguntan ¿No son muy jóvenes para hacer inserte aquí actividad ridícula que están haciendo? y simplemente responden con un -Si, si lo somos-. Me ha tocado aprender a copiar esa respuesta, que al parecer los deja satisfechos como que la gente tiene una preocupación genuina que uno no sepa en lo que se metió. A la hora de entrenar se ve como los demás están enfocados, puede que las peleas sean de estilo libre, pero son muy técnicos en su forma de luchar. Perfeccionan sus patadas y la parte donde van a golpear, sus reflejos y sobre todo el bloqueo; de nada sirve que tengas el gancho más potente si no lo puedes usar porque te van a noquear la cara al no cubrirte. Si algo me ha aquejado desde hace 3 años, son ataques de ansiedad, se activan siempre que escucho o leo algo relacionado con alguna muerte súbita, con quedar parapléjico por algún incidente pequeño, como caer mal de espaldas y golpearme el huesito del cuello, si cosas así son las que me atormentan, así de la nada. En un momento pienso como mantener mi orgullo (que no es orgullo sino mi simple actitud natural antipática) y al instante siguiente soy pensando en cómo declararle a la chica que me gusta desde hace varios años que quiero salir con ella pero no una salida tonta, monótona y clásica, sino una aventura como tirarnos desde una cascada, escalar una montaña, colarnos a un lugar prohibido, todo eso mientras hablamos de temas super profundos y también de temas comunes y corrientes, un momento, ¿de qué estaba hablando?, cierto, cierto, mis motivaciones para entrenar y pelear. Reconocimiento, eso es lo que busco, que la gente sepa quién soy, en realidad no es del todo cierto eso, solo buscaba el reconocimiento de alguien en específico: "Román Martínez". Ustedes han visto probablemente a alguien como el, alguna vez en su vida, de esos altos con el pelo largo, lleno de tatuajes hasta en los nudillos. Siempre con cara de malo y serio. Lo que me llamaba la atención de él, era su racha invicta, llevaba 3 meses entrenando y 9 peleas, y todas las había ganado, ya se había armado toda una leyenda a su alrededor y el no mantenía alardeando sobre esto, pero tampoco era modesto, cada vez que se cuestionaba su capacidad salía a relucir toda su violencia. Su movimiento especial era una Spinning heel kick (patada de talón giratorio) con la que ganaba todas sus peleas por nocaut. [caption id="" align="aligncenter" width="450"] Esto es una spinning heel kick[/caption]   Román había obtenido el derecho a decidir contra quien iba a ser la próxima persona que iba a pelear, e iba a hacer ese anuncio el Miércoles en la noche, sale a su paso normal pero por el aura que genera su presencia y lo oscuro del recinto se asemeja a una larga caminata pausada y meditada, se encuentra en la mitad del coliseo, micrófono en mano, se dispone a sentarse en el suelo mientras lo ilumina un reflector de teatro (la única luz en todo el lugar además de las linternas de los celulares de los espectadores), se queda allí en silencio durante medio minuto. La gente espera ansiosa, y comienza a hablar: -"Esta la oscuridad y esta lo negro y allí en el medio de eso se me encuentro yo: Román Martínez; desde que llegue a aquí he dominado y derrotado a cada uno de mis rivales, tanto así que cómo me encuentro imposibilitado de pelear por ser el campeón porque llevo  sólo 3 de los 6 meses requeridos me dijeron que escogiera a quien quisiera para mi próximo combate, y precisamente es por eso que estamos aquí y vengo a anunciar mis pensamientos al respecto, dentro de dos semanas en el próximo evento yo...". Román iba a hacer el anuncio que todos tanto ansiaban  pero de manera imprevista alguien lo interrumpe. "Román" se escucha un grito, "Román, aquí arriba", los gritos provienen de un extremo del coliseo en la última fila soy yo también con micrófono en mano, un reflector posa sobre mí y a continuación digo "Román Martínez a toda oscuridad como la tuya le llega el momento de desaparecer por una luz, una luz como la mía" e inmediatamente se encienden todas las luces del coliseo encegueciendo a todos menos a mi persona que con lo listo que soy llevaba gafas de sol puestas. Me quedo esperando su respuesta, este va a ser mi momento de gloria en donde el tipo invencible me dice un montón de cosas lleno de ira y decide que sea yo su próximo rival sin embargo todo sucedió muy diferente a como lo planteaba en mi cabeza. Román deja el micrófono en el suelo, se levanta y procede a irse, quedo perplejo mientras veo como se aleja y de repente lleno de reciedumbre empiezo a gritarle "DI MI NOMBRE" (esto no tiene ningún efecto), "DI MI NOMBRE" repito con más energía. Al día siguiente Román tenía una pelea y decidí que allí sería el momento perfecto para captar su atención, un puño conecta en la cara del rival, este responde, intenta conectar una patada Román la esquiva está todo muy parejo y de la nada Román sale con un codazo que nadie se espera, el rival no cae al suelo pero un suspiro haría el trabajo no sabe dónde se encuentra, al parecer el fin está cerca e imprevistamente aparezco e interrumpo gritando "Román, Hey soy yo", Román suspira pero no voltea me sigue dando la espalda, va a tocar tomar medidas desesperadas me acerco más a la zona de combate, "Heyyy" grito otra vez y luego a todo pulmón digo "DI MI NOMBRE". Román voltea y me mira impávido. No demuestra emoción alguna, mientras tanto espontáneamente parece que su oponente vuelve en sí y va a atacar a Román por sorpresa a sus espaldas,me hago la imagen mental de Román noqueado por mi culpa y queriendo buscar venganza maldiciendo mi nombre, pero en un acto inesperado y de reflejos de felino Román voltea y conecta severa spinning heel kick a su rival, nocaut inmediato. Al pobre tipo lo van a tener que llevar a urgencias. Ya es viernes en la noche y me asignaron pelea, voy a dar todo un show, si con palabras no logro captar la atención, lo hare pateando culos. Es una pelea muy pareja, hasta que al parecer ya no voy a poder dar más, recibo dos impactos en el plexo abdominal y parece que es el inicio del fin para mi, hasta que conecto severo codazo en la jeta, no queda nocaut entonces toca proceder a hacerlo rendir ya tirado en el suelo agarro su brazo derecho lo estiro y retuerzo hasta más no poder, empieza a golpear la lona con la palma de su mano izquierda, se rinde. Se acabó. Afuera de la zona de combate estaba Román me mira fijamente parece un espectro, cualquiera se asustaría con la sola presencia repentina de esa figura tan alta de la nada, pero yo no. Le devuelvo la mirada y le digo pero esta vez no a los gritos sino entre alientos y más gesticulando con mi boca que vocalizando: "Di mi nombre". Se queda callado parece que allí va a quedar todo cuando empieza a acercarse, no se porque pienso que lo mejor es irme, pero allí estamos cara a cara. Agarra un micrófono y cuando parece que va a empezar a hablar de la nada, gira su talón rápidamente, allí viene me quiere impactar con la spinning heel kick pero retrocedo antes que pueda dar la vuelta, y ahí si abandono la zona de combate. Esto aún no acaba.