Hay muchas cosas que uno aprende a través de ver cosas en las series gringas, una en particular que destaco hoy es esa costumbre de gente con dinero de hacer grandes donaciones a algún lugar con tal de que nombren un edificio, biblioteca, sala de hospital con el nombre del donante. Si mal no recuerdo el primer ejemplo que vi de esto era en un episodio de Scrubs cuando defendían que un paciente tenía preferencia en el hospital porque la sala donde lo estaban atendiendo tenía el nombre de su padre, también lo veo en múltiples ocasiones donde muestran que alguien no lo echan de la universidad porque el edificio de la facultad tiene el nombre del tío, abuelo o cualquier familiar cercano.
Me parece curioso eso porque el objetivo es pues dejar un legado, que nadie los olvide que la gente cuando entre a ese lugar diga, este señor debió haber sido muy importante porque miren el edificio tiene su nombre, y es que es llamativo como esas personas pues compran su legado, porque tal vez se volvieron millonarias de una manera que para cuando mueran, su memoria perduraría solo las 2 generaciones siguientes y con suerte.
Esa ambición de dejar plasmado su nombre para la historia es algo que no juzgo y no lo juzgo porque es mi mayor preocupación en estos momentos, es lo que me desvela en las noches, pensar que es lo que yo puedo hacer para que en los años siguientes a mi muerte mi nombre sea mencionado, tal vez diseñar un algoritmo que lleve mi apellido y lo enseñen en las clases de ingeniería de software y ciencias de la computación, tal vez inventar algo, pero algo revolucionario que la gente siempre lo recuerde y me asocie con eso como Tim Berners Lee con el internet, o no necesariamente inventarlo pero si ser la persona más famosa relacionada con el producto como Henry Ford.
Otra manera de dejar un legado es esa de crear un premio, en los Detectives Salvajes el libro de Roberto Bolaño se entrega el premio de poesía Laura Damian que los padres de la homenajeada crearon después de la muerte de su hija, el nobel fue creación de Alfred Nobel el inventor de la dinamita como clausula en su testamento y el Pulitzer fue creado en memoria de Jose Pulitzer un periodista amarillista.
No creo que yo vaya ni a donar dinero para un edificio, ni crear un premio, o por lo menos no creo que lo haga con el fin de extender mi memoria por los años venideros, porque me parecería que es hacer trampa, pero no juzgo a los que lo hacen porque es que es complicado uno encontrar la manera de dejar un legado, tiene que encontrar uno esa cosa en la que uno destaque tanto que pueda hacer algo en que sea el primero en hacerlo y que ese algo sea digno de ser recordado por décadas, siglos o incluso milenios.
Aquello en lo que uno es muy bueno como para dejar un legado no necesariamente es lo que más le guste a uno hacer, pero si el objetivo principal de uno es dejar un legado debería explotar esa habilidad que tenga (siempre y cuando no vaya en contra de ningún principio ético y moral que se posea).
Tal vez debería descansar más bien, esto de pensar en legados y el futuro me dio sueño.