Hace unos días empecé a leer una columna de Jia Tolentino del New Yorker, en medio de mi lectura recordé como otra columna de ella ha sido de esos escritos que de alguna manera me han enriquecido y en cierto modo me han colaborado en ver las cosas de una manera distinta, no necesariamente cambiando mi opinión sobre algo sino dándole mas profundidad a algo de lo que ya estaba enterado, pero no conocía todos sus ángulos.
Me puse a pensar que otros escritos en periódicos, revistas, blogs, sitios web había leído y me habían generado esa misma sensación o similar, reiterando que podía ser algún escrito que haya cambiado mi opinión, o que no lo haya hecho, pero antes la reafirmo con información nueva o me hizo descubrir algun fenómeno que desconocía.
Recolecte 25 artículos, algunos en español, el resto en inglés, algunas publicaciones repetidas y temáticas similares, lo único que procure fuera diferente fueron los autores, en su mayoría todos los leo con frecuencia o por lo menos he leído mas de una columna de ellos, con excepción de uno que casualmente su escrito es el mas viejo del de la lista.
Mi plan es de cada uno de estos 25 artículos escribir mi experiencia con estos, me refiero a dar un contexto de cuando lo leí, lo que se me paso por la mente mientras lo hacia y como este posteriormente me cambio mi perspectiva sobre las cosas.
No supe por dónde empezar, así que escogí para empezar esta serie de columnas algo semi al azar de esa lista, una columna de Ryan Broderick para BuzzFeedNews titulada “Así fue como radicalizamos el mundo”.
El pasado 28 de octubre el candidato de ultraderecha Jair Bolsonaro fue elegido presidente de Brasil, algo que me preocupo enormemente y aunque no falto quien dijera porque uno en Colombia se debería preocupar por quien eligen de presidente en Brasil (a lo cual siempre es conveniente sacar el chiste de “a mí que me importa ese tal Hitler si yo vivo en Polonia”). Había demasiadas noticias con todas las preocupaciones que generaba Bolsonaro desde su homofobia, pasando por el hecho que sugirió que el error de la dictadura fue torturar no matar hasta sus planes para acabar con el Amazonas, pero el articulo que mas me impacto de los que leí fue uno de BuzzFeed, de un escritor que no conocía Ryan Broderick.
El articulo empieza con una oración introductoria fuerte a la vez que poderosa:
El domingo, el evangélico de extrema derecha Jair Bolsonaro fue elegido presidente de Brasil. La era de sorprenderse con este tipo de política ha terminado. Ahora tenemos que vivir con lo que hemos hecho.
This Is How We Radicalized The World BuzzFeed News
Broderick empieza a hacer un recorrido por todos los países que ha visitado y las crisis políticas que ha reportado en los últimos 4 años (entre 2014 y 2018), menciona historias como la de jóvenes bloqueando y tirando bengalas a barcos llenos de refugiados, estos jóvenes lo hacían motivados después de ver videos con teorías conspiratorias que decían que esas personas no eran refugiados sino parte de una red de tráfico de personas, menciona como el fundador de WikiLeaks Julian Assange da una teleconferencia en Cataluña para enseñarle a los jóvenes a usar WhatsApp y Telegram para hacer su propio referendo ilegal por la independencia catalana, menciona la red de bots que un joven de 29 años creo y estaba ayudando a Andrés Manuel López Obrador en su campaña para ser elegio posteriormente presidente de México estos bots eran parte de una red de páginas de Facebook que difundía noticias falsas.
Fui reticente a creer que las redes sociales pueden tener un impacto en elecciones gubernamentales o peor aun acabar con democracias, hasta que leí este artículo, la gente es muy influenciable y los contenidos virales son la manera perfecta de hacer que una persona forme una opinión sobre algo de la manera que uno quiera.
Cada vez es más común ver como los sitios web de noticias cobran por ver los artículos, y plataformas de entretenimiento como HBO y Netflix no están al alcance de todos para muchos el entretenimiento y la manera de informarse es a través de ese contenido viral que llega a sus redes sociales o aplicaciones de mensajería, contenido que no solo no ha sido revisado y verificado su autenticidad, sino que en muchos casos va cargado con un fuerte mensaje político.
Con la tecnología, más específicamente las redes sociales y aplicaciones de mensajería hemos radicalizado el mundo, la preocupación ahora es que el daño que hemos hecho puede ser reparado pronto